miércoles, 17 de junio de 2015

LA PALEODIETA Y EL CONSUMO DE PLANTAS




Uno de los beneficios de la paleodieta, en mi opinión, debería ser la inclusión de una mayor variedad y cantidad de plantas en la dieta. Lejos de conocer exactamente lo que comían nuestros ancestros, es factible imaginar que el consumo de hierbajos era habitual en su dieta durante millones de años de evolución. Las plantas ancestrales desde el principio de los tiempos contienen unas proteínas conocidas como sirtuinas, responsables de la expresión de ciertos genes que les ayudan a aumentar su resistencia frente a estresores naturales como los rayos del Sol, la sequía o ciertos insectos. Las sirtuinas son estimuladas por los polifenoles (moléculas de estrés), unas sustancias químicas presentes en los vegetales, como por ejemplo el resveratrol de los frutos del bosque. Las plantas, durantes los periodos de estrés aumentan la producción de polifenoles y estos estimulan las sirtuinas, generando una respuesta de protección y de resistencia al estrés leve.


Existe la hipótesis de que los animales hemos perdido la capacidad de sintetizar polifenoles que activen nuestras sirtuinas, pero hemos conservado la capacidad de activarlas gracias a las moléculas de estrés de las plantas que consumimos (Howitz et. al, 2003). Según esta hipótesis, las plantas tienen la capacidad para anticipar un estrés mucho antes que un animal, y por lo tanto, las moléculas de estrés proporcionan una advertencia anticipada de un estresor ambiental o energético a los animales, provocando la activación de genes responsables de la conservación del organismo (mecanismo actualmente explotado por las marcas comerciales como anti-aging). Aquí reside el efecto del consumo de ciertas plantas, que nos ayudan a potenciar nuestro sistema inmune o nuestro sistema cardiovascular, y nos permiten asimilar mejor nuestros entrenamientos y potenciar nuestra salud. Esta comunicación entre especies de seres vivos se conoce como xenohormesis.
  • Resveratrol Frutos del bosque, uvas negras ecológicas, chocolate, etc.
  • Curcumina Cúrcuma.
  • Quercitina Cebollas, ajos, puerros, té verde, brócoli, etc.
  • Apigenina Própolis, miel, alcachofas, apio, perejil, etc.
  • Luteolina Tomillo, perejil, menta, cítricos, etc.


Es evidente que los productos de origen biológico, que no han estado tratados con pesticidas, presentaran una mayor cantidad de moléculas de estrés. Por lo tanto, en el caso de que se quieran consumir hierbajos u otros productos vegetales como la miel, la primera opción serán los orgánicos, que a pesar de ser algo más caros, siguen siendo productos relativamente económicos.

En una dieta paleo, incluir este tipo de productos puede hacernos la alimentación diaria algo más gustosa, variada y apetecible:
  • Macerar aceite de oliva con romero y tomillo seco y un ajo, puede ser útil para aliñar nuestras carnes o verduras.
  • Macerar piezas de carne o pescado con curry, cúrcuma o pimienta puede ser una buena elección para aportar nuevos sabores.
  • Realizar salsas con perejil, cilantro, limón…trituradas y añadidas a un poco de aceite de oliva y sal marina sin refinar, puede ser una salsa perfecta y increíblemente sencilla para acompañar pescados al horno o a la plancha.
  • Infusiones de té verde durante las horas de ayuno nos aportarán un plus de energía, nos calentaran el cuerpo y nos aportaran una gran cantidad de polifenoles, flavonoides y otras moléculas de estrés.
  • Caldos y sopas, dónde podemos hervir además de verduras y carnes/pescados, una gran variedad de plantas (algas, especies, hierbajos…). Mi preferida es la sopa de cebolla y tomillo con la yema de dos huevos.
  • Endulzar o caramelizar con miel puede aumentar el sabor de algunas de nuestras recetas y aportar una gran variedad de moléculas de estrés. La cebolla caramelizada puede ser un buen recurso para acompañar carnes, incluso para los más pequeños.

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