miércoles, 17 de junio de 2015

¿HAY QUE COMER 5 VECES AL DÍA?



En la comunidad científica existe un debate abierto acerca del impacto en la salud que tiene el número de ingestas a lo largo del día. Nuestros ancestros consumían comida de forma mucho menos frecuente y muchos días debían de subsistir con una comida al día o hasta días sin comer. Por lo tanto, desde una perspectiva evolutiva los seres humanos generamos adaptaciones a éste estilo de alimentación (Zimmet P, J Intern Med 2003).

Los estudios que han tratado de determinar los efectos en la salud de hacer varias pequeñas comidas, en comparación con pocas ingestas y abundantes, han tenido resultados poco clarificadores, en parte, por los problemas metodológicos de dichas investigaciones. Por lo tanto, aunque nos pueda parecer curioso, existe poca evidencia que demuestre que aumentar el número de ingestas tenga beneficios para la salud (Mark P Matsson. Lancet, 2005). Numerosos estudios publicados hasta el momento, encuentran resultados muy variables.
 Algunos encuentran que el aumento del número de ingestas tiene beneficios en el control del apetito, mientras que otros encuentran que la reducción del número de ingesta puede mejorar el colesterol HDL, reducir los triglicéridos y la agregación plaquetaria. De todas formas, cuando se observa el funcionamiento de los diferentes sistemas, en función del número de ingestas, parece ser que hay consenso en el pensamiento que aumentar el espacio de tiempo entre comidas promueve la salud y la longevidad. Las investigaciones realizadas con ratones desde hace ya muchos años han despertado un gran interés. Mattson MP, et. al, en 2003 describieron los mecanismos a través de los cuales el “meal-skipping” podía mejorar la salud de los roedores, principalmente, mejorando la respuesta celular al estrés, aumentando la concentración de proteínas de resistencia al estrés y factores de protección y regeneración (el más famoso es el BDNF, que se relaciona con la protección de patologías neurodegenerativas del sistema nervioso central). Igualmente observaron un aumento de la resistencia frente al daño del ADN, por lo que tiene un efecto protector contra el cáncer (Mark P Mattson. Lancet, 2005).


Efecto térmico de los alimentos

Uno de los puntos que exponen los defensores de las 5 comidas al día es que éste tipo de alimentación promueve un aumento del metabolismo basal y por lo tanto aumenta la cantidad de energía gastada al final del día. Éste aumento del metabolismo es definido por el Efecto Térmico de los Alimentos, o lo que es lo mismo, la cantidad de energía generada en forma de calor durante la digestión y procesamiento de un nutriente. Como ya comentamos en varios posts anteriores, las proteínas son el nutriente con mayor efecto térmico, por lo que su inclusión en la dieta nos permite aumentar el metabolismo y beneficiarnos de ésta situación para el control del peso corporal y el porcentaje de masa grasa. En las publicaciones sobre el efecto térmico de la dieta y el metabolismo, no encuentran diferencias significativas, por lo que, parece ser que la recomendación de comer más veces al día para aumentar el metabolismo no está del todo justificada. Aunque en algunas publicaciones encuentran un aumento de la termogénesis aumentando el número de ingestas, me parecen realmente interesantes de leer las publicaciones del investigador de Cambridge, F. Bellisle. A modo de curiosidad, en clase en una ocasión salió el tema, y al terminar la clase fui a preguntar al profesor si conocía dichas publicaciones y la repuesta fue: “son colegas míos, y sus publicaciones son muy interesantes. Siempre tenemos discusiones con sus grupos de investigación”.

En la misma línea, parecer ser que el ayuno de corta duración promueve un aumento del metabolismo mediante la activación del eje adrenal, liberando una mayor cantidad de hormonas adrenérgicas (Zauner C. et. al. AJCN, 2000).

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