domingo, 5 de julio de 2015

ALIMENTOS FUNCIONALES



Si te interesa lo que comes, es posible que elijas los alimentos no sólo por su sabor sino también por sus características nutricionales. En ocasiones, ya sea por desconocimiento o por falta de tiempo, caemos en una “rutina alimentaria” que nos lleva a aburrirnos y a fracasar en nuestro objetivo de llevar una dieta saludable. Existen una gran variedad de alimentos que pueden ser de utilidad para aportarnos variedad y nutrientes saludables, que nos hagan la alimentación diaria más divertida, e incluso terapéutica.
  • Vegetales ricos en compuestos azufrados: el azufre es un mineral que participa de numerosas funciones en el organismo. Es imprescindible para la formación de colágeno y por lo tanto, para la salud de los tendones, ligamentos, uñas o pelo, entre otros. Además, es vital para la desintoxicación hepática y la síntesis de glutatión, un potente antioxidante celular. Los alimentos proteicos son las fuentes principales de aminoácidos azufrados, pero los vegetales aportan compuestos orgánicos sulfurados que han demostrado tener efectos independientes y parece ser que positivos para la salud. La cebolla (en sus múltiples variedades), el puerro, los ajos (en sus múltiples variedades), el brócoli (y sus diferentes variedades) y las coles son los principales vegetales ricos en compuestos azufrados con poder antioxidante, desintoxicante, regulador de la glucemia o del sistema inmunológico. Podemos acompañar todos nuestros platos con una buena ración de cebolla pochada a fuego lento, realizar cremas de puerros (tipo vichyssoise), o poner al vapor brócoli para complementar magníficamente nuestros platos.

  • Bayas y frutos del bosque: sin duda muy famosos por su contenido en resveratrol, un polifenol al que se le atribuyen una gran cantidad de propiedades terapéuticas antioxidantes, anticancerígenas, antiinflamatorias, etc.. Lejos de hacer de ellos un alimento milagroso como se pretende en muchos ámbitos, puede ser cierto que su inclusión en nuestra dieta semanal puede ser interesante para la preservación de la salud y para aportar nuevos sabores y texturas. Muy complicados de encontrar si no se vive cerca del bosque, comprarlos congelados es una buena opción. En muchas cadenas de congelados los venden sin azúcar ni edulcorantes añadidos. Gastronómicamente hablando, pueden ser útiles para elaborar macedonias y otros postres, mermeladas sin azúcar añadido (muy útil para niños), o ensaladas. Arándanos, fresones, frambuesas, etc. son los frutos más famosos, aunque existe una gran variedad según la zona geográfica dónde los busquemos.

  • Hígado de cordero o ternera: utilizado por nuestras abuelas para alimentar los niños y ancianos, el hígado ha dejado de ser un alimento básico de nuestra alimentación. Bajo mi punto de vista, el consumo de las vísceras podría ayudar a un mayor aprovechamiento de los productos animales y por lo tanto, también a un consumo más sostenible y medioambiental, pero desde un punto de vista nutricional, el hígado es, literalmente, un “súper alimento”. Contiene más vitaminas liposolubles (vitamina A, D y K) que ningún otro alimento, más ácido fólico y otras vitaminas B que las verduras de hoja verde, más hierro que los filetes de carne, y más vitamina C y magnesio que las manzanas u otras frutas. De sabor fuerte y característico, es exquisito pasado por la la plancha (a filetes) vuelta y vuelta, con perejil picado, sal marina y pimienta, y con una buena ración acompañando de cebolla cocinada a fuego lento con un poco de aceite de oliva (conocido como “cebolla pochada”).

  • Vinagre de Umeboshi: el Umeboshi (ume significa ciruela y boshi seca) es una ciruela fermentada típica de la alimentación oriental tradicional. Son elaboradas con un proceso de fermentación con sal marina sin refinar y hojas de shiso, una hierba aromática con una gran variedad de sustancias interesantes, como por ejemplo el ácido rosmarínico, el polifenol que aporta propiedades medicinales al romero mediterráneo. El vinagre (jugo rojo), que mantiene las características nutricionales de la ciruela, se obtiene mediante la prensión del fruto fermentado, y una cantidad variable de sal marina y hojas de shiso. Su sabor es afrutado, ligeramente salado y avinagrado, y liga perfectamente con ensaladas u otros platos que pueden ser aliñados con vinagretas. En las medicinas ancestrales le atribuyen propiedades saludables, y aseguran que puede ser útil para mejorar nuestra sensación energética y cuidar el sistema digestivo, ayudando a los procesos de desintoxicación y tonificando el sistema inmune. Contiene una cantidad importante de minerales y su ácido principal es el ácido cítrico (incluso más que el límón), un donante de citratos que participan de la regulación del pH sanguíneo. Se puede conseguir en la mayoría de herbolarios y dietéticas.

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